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	<title>COVID-19 &#8211; Observatorio Ley de Cambio Climático para Chile</title>
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	<description>Estableciendo puentes entre el conocimiento y la toma de decisión</description>
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		<title>Cápsula climática: ¿Qué es la Reactivación Sostenible y por qué es necesaria post COVID-19?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[José Barraza]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Oct 2020 13:09:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cápsulas climáticas]]></category>
		<category><![CDATA[cápsula climática]]></category>
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		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
		<category><![CDATA[reactivación sostenible]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Asesoría Científica: Raúl O’Ryana y Cecilia Ibarrab / Edición: equipo Cápsula Climática El COVID-19, así como otros desastres, está relacionado con el cambio climático. Sequías, inundaciones y pandemias pueden ser más frecuentes y con efectos severos para nuestras comunidades debido a este fenómeno. Los sectores más afectados suelen ser las poblaciones vulnerables, por lo que la seguridad frente a las crisis se relaciona con la equidad y la justicia social. Las organizaciones científicas han alertado de los efectos del cambio climático y también de la urgencia por tomar acciones para frenar el impacto de la humanidad en los cambios acelerados que se observan en la Tierra. Sus recomendaciones señalan que esta década es clave para contener este proceso. Las consecuencias del COVID-19 en la salud de la población mundial han sido enormes, así como también sus efectos en la economía. A principios de septiembre, la Organización Mundial de la Salud contaba más de 25 millones de casos confirmados de COVID-19 y cerca de 850 mil fallecidos en todo el mundo[1]. Por su parte, el Banco Mundial pronostica la mayor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, con una contracción del producto interno bruto (PIB) global de 5,2 % en 2020[2]. Las cifras para Latinoamérica, estimadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, son aún más preocupantes, con una baja de 9,1 % del PIB y de más de 10 % en el empleo[3]. Pese a esto, se observa una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero que se estima podrían ser un 7,5 % menores el 2020 debido a las restricciones por la pandemia. Sin embargo, al no deberse a cambios estructurales en los sistemas económicos, de transporte o energéticos, se espera que esta reducción sea solo temporal[4]. En este contexto, los países tendrán que reconstruir sus sistemas económicos después de la pandemia para retomar sendas de desarrollo. En procesos de este tipo, los Estados tienen un rol insustituible en direccionar la reactivación, y en hacer inversiones y gastos que generen empleo y aumenten la actividad económica en el corto plazo. Como se ha visto en el mundo, tras situaciones de guerra, crisis sanitarias o de catástrofes naturales (como los terremotos en Chile), el Estado ha tenido que “meterse la mano al bolsillo” y gastar para que el país pueda salir de la depresión económica. Este gasto lo hace endeudándose, lo que compromete a las generaciones futuras que deben hacerse cargo de la deuda. En crisis pasadas, las reactivaciones han resultado en impactos ambientales negativos y no se han dirigido a los problemas sociales estructurales ni a los más vulnerables. A diferencia de ello, una reactivación sostenible se haría cargo, a la vez, de mejorar las condiciones de las generaciones actuales, sin dejar una carga ambiental y social negativa para las generaciones futuras. La pregunta que surge en este punto de toma de decisiones es: ¿cómo se deben utilizar los recursos para que tengan efectos de corto y largo plazo alineados con los objetivos estratégicos del Estado?  La Universidad de Oxford realizó una encuesta a destacados expertos sobre las medidas más efectivas para la reactivación sostenible[5], las que parecen perfectamente aplicables al caso chileno. En esta se proponen cinco ámbitos de intervención: (a) invertir en infraestructura física “verde” o limpia, (b) reacondicionar los edificios existentes para aumentar su eficiencia, (c) invertir en educación y capacitación para superar el desempleo y desarrollar capacidades para la sostenibilidad, (d) invertir en soluciones basadas en la naturaleza y (e) aumentar la inversión en investigación y desarrollo para la transformación limpia[6]. El desafío fundamental al que Chile debe responder de manera urgente es la identificación de proyectos en estos ámbitos que satisfagan criterios de descarbonización, sostenibilidad y reducción de inequidades y pobreza[7]. Generar empleos de corto plazo es importante, pero no es suficiente para superar la crisis y tomar una senda de desarrollo sostenible, con justicia social, ambiental e intergeneracional. a (CR)2, Universidad Adolfo Ibáñez b (CR)2, Universidad de Chile Notas [1] https://covid19.who.int/ Página oficial de la OMS, consultada el 1 de septiembre de 2020. [2] World Bank. 2020. Global Economic Prospects, June 2020. Washington, DC: World Bank. DOI: 10.1596/978-1-4648-1553-9. License: Creative Commons Attribution CC BY 3.0 IGO. [3] CEPAL-OPS. Informe Covid-10, 30 de julio 2020. Salud y Economía: una convergencia necesaria para enfrentar el COVID-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en Latinoamérica y el Caribe. Disponible en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45840/4/S2000462_es.pdf [4] Le Quéré, C., Jackson, R.B., Jones, M.W. et al. Temporary reduction in daily global CO2 emissions during the COVID-19 forced confinement. Nat. Clim. Chang. 10, 647–653 (2020). https://doi.org/10.1038/s41558-020-0797-x [5] Hepburn, C., O’Callaghan, B., Stern, N., Stiglitz, J., and Zenghelis, D. (2020), “Will COVID-19 fiscal recovery packages accelerate or retard progress on climate change?” Oxford Review of Economic Policy, Working Paper Nº 20-02, 36 (SI):1-48. [6] Ibid [7] Respecto de los criterios a considerar, el Banco Mundial, entre otros organismos, propone criterios de inversión de corto y largo plazo. Ver, por ejemplo, “Proposed sustainability check list for assessing economic recovery interventions. April 2020”. Disponible en: http://pubdocs.worldbank.org/en/223671586803837686/Sustainability-Checklist-for-Assessing-Economic-Recovery-Investments-April-2020.pdf &#160;]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><em>Asesoría Científica: Raúl O’Ryan<sup>a</sup> y Cecilia Ibarra<sup>b </sup></em><em>/ Edición: </em><em>equipo Cápsula Climática</em></p>
<p>El COVID-19, así como otros desastres, está relacionado con el cambio climático. Sequías, inundaciones y pandemias pueden ser más frecuentes y con efectos severos para nuestras comunidades debido a este fenómeno. Los sectores más afectados suelen ser las poblaciones vulnerables, por lo que la seguridad frente a las crisis se relaciona con la equidad y la justicia social. Las organizaciones científicas han alertado de los efectos del cambio climático y también de la urgencia por tomar acciones para frenar el impacto de la humanidad en los cambios acelerados que se observan en la Tierra. Sus recomendaciones señalan que esta década es clave para contener este proceso.</p>
<p>Las consecuencias del COVID-19 en la salud de la población mundial han sido enormes, así como también sus efectos en la economía. A principios de septiembre, la Organización Mundial de la Salud contaba más de 25 millones de casos confirmados de COVID-19 y cerca de 850 mil fallecidos en todo el mundo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Por su parte, el Banco Mundial pronostica la mayor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, con una contracción del producto interno bruto (PIB) global de 5,2 % en 2020<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. Las cifras para Latinoamérica, estimadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, son aún más preocupantes, con una baja de 9,1 % del PIB y de más de 10 % en el empleo<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Pese a esto, se observa una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero que se estima podrían ser un 7,5 % menores el 2020 debido a las restricciones por la pandemia. Sin embargo, al no deberse a cambios estructurales en los sistemas económicos, de transporte o energéticos, se espera que esta reducción sea solo temporal<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</p>
<p>En este contexto, los países tendrán que reconstruir sus sistemas económicos después de la pandemia para retomar sendas de desarrollo. En procesos de este tipo, los Estados tienen un rol insustituible en direccionar la reactivación, y en hacer inversiones y gastos que generen empleo y aumenten la actividad económica en el corto plazo. Como se ha visto en el mundo, tras situaciones de guerra, crisis sanitarias o de catástrofes naturales (como los terremotos en Chile), el Estado ha tenido que “meterse la mano al bolsillo” y gastar para que el país pueda salir de la depresión económica. Este gasto lo hace endeudándose, lo que compromete a las generaciones futuras que deben hacerse cargo de la deuda. En crisis pasadas, las reactivaciones han resultado en impactos ambientales negativos y no se han dirigido a los problemas sociales estructurales ni a los más vulnerables. A diferencia de ello, una reactivación sostenible se haría cargo, a la vez, de mejorar las condiciones de las generaciones actuales, sin dejar una carga ambiental y social negativa para las generaciones futuras.</p>
<p>La pregunta que surge en este punto de toma de decisiones es: ¿cómo se deben utilizar los recursos para que tengan efectos de corto y largo plazo alineados con los objetivos estratégicos del Estado?  La Universidad de Oxford realizó una encuesta a destacados expertos sobre las medidas más efectivas para la reactivación sostenible<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, las que parecen perfectamente aplicables al caso chileno. En esta se proponen cinco ámbitos de intervención: (a) invertir en infraestructura física “verde” o limpia, (b) reacondicionar los edificios existentes para aumentar su eficiencia, (c) invertir en educación y capacitación para superar el desempleo y desarrollar capacidades para la sostenibilidad, (d) invertir en soluciones basadas en la naturaleza y (e) aumentar la inversión en investigación y desarrollo para la transformación limpia<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p>El desafío fundamental al que Chile debe responder de manera urgente es la identificación de proyectos en estos ámbitos que satisfagan criterios de descarbonización, sostenibilidad y reducción de inequidades y pobreza<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Generar empleos de corto plazo es importante, pero no es suficiente para superar la crisis y tomar una senda de desarrollo sostenible, con justicia social, ambiental e intergeneracional.</p>
<p><em>a (CR)2, Universidad Adolfo Ibáñez</em><br />
<em>b (CR)2, Universidad de Chile</em></p>
<h5><strong>Notas</strong></h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> <a href="https://covid19.who.int/">https://covid19.who.int/</a> Página oficial de la OMS, consultada el 1 de septiembre de 2020.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> World Bank. 2020. Global Economic Prospects, June 2020. Washington, DC: World Bank. DOI: 10.1596/978-1-4648-1553-9. License: Creative Commons Attribution CC BY 3.0 IGO.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> CEPAL-OPS. Informe Covid-10, 30 de julio 2020. Salud y Economía: una convergencia necesaria para enfrentar el COVID-19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en Latinoamérica y el Caribe. Disponible en: <a href="https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45840/4/S2000462_es.pdf">https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/45840/4/S2000462_es.pdf</a></p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Le Quéré, C., Jackson, R.B., Jones, M.W. <em>et al.</em> Temporary reduction in daily global CO<sub>2</sub> emissions during the COVID-19 forced confinement. <em>Nat. Clim. Chang.</em> <strong>10, </strong>647–653 (2020). <a href="https://doi.org/10.1038/s41558-020-0797-x">https://doi.org/10.1038/s41558-020-0797-x</a></p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Hepburn, C., O’Callaghan, B., Stern, N., Stiglitz, J., and Zenghelis, D. (2020), “Will COVID-19 fiscal recovery packages accelerate or retard progress on climate change?” Oxford Review of Economic Policy, Working Paper Nº 20-02, 36 (SI):1-48.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Ibid</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Respecto de los criterios a considerar, el Banco Mundial, entre otros organismos, propone criterios de inversión de corto y largo plazo. Ver, por ejemplo, “Proposed sustainability check list for assessing economic recovery interventions. April 2020”. Disponible en: <a href="http://pubdocs.worldbank.org/en/223671586803837686/Sustainability-Checklist-for-Assessing-Economic-Recovery-Investments-April-2020.pdf">http://pubdocs.worldbank.org/en/223671586803837686/Sustainability-Checklist-for-Assessing-Economic-Recovery-Investments-April-2020.pdf</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Policy brief &#124; Cambio climático y planes de recuperación post COVID-19</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Nicole Tondreau]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2020 13:49:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Policy briefs]]></category>
		<category><![CDATA[cambio climático]]></category>
		<category><![CDATA[COVID-19]]></category>
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					<description><![CDATA[Ryan Mitchell, estudiante de maestría del Programa International Development and Social Change de Clark University, Estados Unidos. Estudiante en práctica del Observatorio Ley Cambio Climático – (CR)2. La pandemia de coronavirus ha reducido las emisiones de dióxido de carbono a nivel global como resultado de los confinamientos en las ciudades, las restricciones de viaje, y la disminución de la actividad económica. Según un estudio publicado en Nature Climate Change, las emisiones diarias globales de carbono se redujeron en 17% en comparación con 2019 y las de este año podrían caer hasta un 7%[1]. A pesar de esta baja temporal de emisiones, el mundo está todavía en una trayectoria peligrosa de aumento de temperatura. El programa de investigación Climate Action Tracker indica que una recuperación económica global significativamente dependiente de combustibles fósiles causaría más emisiones que las estimadas antes de la pandemia[2]. Afortunadamente, hay ciudades, países y uniones supranacionales, como la Unión Europea y la Unión Africana, que están dando pasos hacia una reactivación sostenible post COVID-19. Por ejemplo, ciudades como París, Atenas, Bogotá, Filadelfia, Denver, Berlín y Milán están incentivando el uso de la bicicleta como medio de transporte bajo en emisiones para evitar aglomeraciones en el transporte público y así reducir la posibilidad de contagios[3]. Milán ha construido y ampliado veredas, reducido límites de velocidad y designado calles específicas como prioritarias para peatones y ciclistas[4]. Algunos gobiernos nacionales y supranacionales también están poniendo la acción climática al centro de sus planes de recuperación. Corea del Sur, por ejemplo, pretende poner en marcha un “Nuevo Pacto Social Verde” (Green New Deal) que incluiría la implementación de un impuesto de carbono, el término de financiamiento a proyectos nacionales e internacionales de combustibles fósiles[5], y aumentar las inversiones en energías renovables junto al desarrollo de planes de reconversión para los trabajadores posiblemente afectados por la transición a una economía baja en carbono. La Unión Europea planea asignar 30% de su fondo de recuperación (€750 mil millones) y de su presupuesto a siete años (casi €1.1 trillón) a la acción climática[6], además de generar “una ola de renovaciones” que implica el reacondicionamiento de edificios e infraestructura para hacerlos más modernos y sostenibles, y la instalación de un millón de estaciones de carga para vehículos eléctricos[7]. Adicionalmente, se aspira crear un millón de nuevos empleos verdes[8]. La Unión Africana busca que la expansión de las energías renovables sea una parte importante de su plan de recuperación[9]. Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford encuestó a 231 funcionarios de ministerios de finanzas y bancos centrales y a otros expertos económicos para conocer sus opiniones sobre actividades de recuperación[10]. La encuesta arrojó cinco acciones consideradas como las más deseables con respecto al clima, la eficiencia y el impacto económico. Éstas incluyen infraestructura física verde, el reacondicionamiento de edificios para hacerlos más eficientes, e investigación y desarrollo verdes[11]. Muchos de los gobiernos que impulsan una recuperación resiliente al clima incluyen condiciones verdes en sus planes de apoyo a organizaciones y empresas. Así, por ejemplo, como parte de su nuevo programa de préstamos, The Large Employer Emergency Financing Facility (El Fondo de Financiamiento de Emergencia para Grandes Empleadores) del Gobierno Federal de Canadá ha solicitado a las empresas beneficiadas por el programa, la publicación de informes anuales sobre los riesgos y oportunidades que anticipan con respecto al clima[12]. Austria y Francia incluyen criterios de sostenibilidad en su financiamiento para la recuperación de Austrian Airlines y Air France-KLM, respectivamente[13]. El gobierno francés requiere a Air France que termine con sus vuelos cortos que compiten con rutas de tren (ya que los trenes emiten menos gases de efecto invernadero), y que reduzca sus emisiones por pasajero al año 2050 en 50% en relación con 2005[14]. Un enfoque que podría ayudar con la supervisión del progreso de estas acciones sería tener objetivos en intervalos de cinco y 10 años, como sugieren O&#8217;Callaghan y Hepburn (2020)[15],[16]. Los esfuerzos de diversos gobiernos para abordar el cambio climático, a varios niveles, ofrecen lecciones que pueden ser valiosas para otros países. El gobierno de Chile podría incluir condiciones verdes en su apoyo a las empresas afectadas por la pandemia. Estas condiciones podrían incluir requisitos para reducir emisiones, reportar regularmente riesgos y oportunidades relacionados con el clima (como lo ha hecho el gobierno canadiense), implementar medidas de adaptación, terminar sus inversiones en combustibles fósiles, y reducir los efectos socioambientales negativos de sus proyectos. Además, hay decisiones que el gobierno podría tomar para apoyar directamente iniciativas de energías renovables y sostenibilidad, por ejemplo, el reacondicionamiento de los edificios y la infraestructura para mejorar la eficiencia energética, y la creación de estaciones de carga para los vehículos eléctricos, logrando así reducir la dependencia de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de carbono. El cambio climático influirá en la vulnerabilidad de las comunidades mundiales a los desastres. Cuando los países comiencen a reconstruir sus economías y sus ciudades después de esta pandemia, los gobiernos tendrán una oportunidad única de cambiar la trayectoria climática del mundo. Es crucial actuar ahora a fin de minimizar los riesgos futuros. Descargar policy brief en PDF AQUÍ Download ENGLISH VERSION Notas [1] Chow, Denise. 2020. “Carbon Emissions Dropped 17 Percent Globally amid Coronavirus.” NBC News, May 19, 2020. https://nbcnews.to/3lmk7aK [2] “Climate Action Tracker UPDATE April 2020: A Government Roadmap for Addressing the Climate and Post COVID-19 Economic Crises.” n.d. The Climate Action Tracker (CAT) (supported by Climate Analytics and NewClimate Institute). https://bit.ly/34vaUXu [3] Irfan, Umair. 2020. “How South Korea, France, and Italy are Using the Covid-19 Response to Fight Climate Change.” Vox, June 8, 2020. https://bit.ly/34syvYS [4] Laker, Laura. 2020. “Milan Announces Ambitious Scheme to Reduce Car Use after Lockdown.” The Guardian, April 21, 2020. https://bit.ly/2EzITDj [5] Irfan, Umair. 2020. “How South Korea, France, and Italy are Using the Covid-19 Response to Fight Climate Change.” Vox, June 8, 2020. https://bit.ly/34syvYS [6] The Economist. 2020. “The EU’s Leaders Have Agreed on a €750bn Covid-19 Recovery Package,” July 21, 2020. https://econ.st/3htb9Wx [7] “Recovery Plan for Europe.” n.d. European Commission. Accessed June 29, 2020.]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-medium wp-image-1573" src="https://leycambioclimatico.cl/wp-content/uploads/2019/11/perspectivas_V1-300x54.png" alt="" width="300" height="54" srcset="https://leycambioclimatico.cl/wp-content/uploads/2019/11/perspectivas_V1-300x54.png 300w, https://leycambioclimatico.cl/wp-content/uploads/2019/11/perspectivas_V1.png 500w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p><em><strong>Ryan Mitchell</strong>, estudiante de maestría del Programa International Development and Social Change de Clark University, Estados Unidos. Estudiante en práctica del Observatorio Ley Cambio Climático – (CR)2.</em></p>
<p>La pandemia de coronavirus ha reducido las emisiones de dióxido de carbono a nivel global como resultado de los confinamientos en las ciudades, las restricciones de viaje, y la disminución de la actividad económica. Según un estudio publicado en <i>Nature</i> <i>Climate</i> <i>Change</i>, las emisiones diarias globales de carbono se redujeron en 17% en comparación con 2019 y las de este año podrían caer hasta un 7%<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>A pesar de esta baja temporal de emisiones, el mundo está todavía en una trayectoria peligrosa de aumento de temperatura. El programa de investigación <i>Climate</i> <i>Action</i> <i>Tracker</i> indica que una recuperación económica global significativamente dependiente de combustibles fósiles causaría más emisiones que las estimadas antes de la pandemia<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.</p>
<p>Afortunadamente, hay ciudades, países y uniones supranacionales, como la Unión Europea y la Unión Africana, que están dando pasos hacia una reactivación sostenible post COVID-19. Por ejemplo, ciudades como París, Atenas, Bogotá, Filadelfia, Denver, Berlín y Milán están incentivando el uso de la bicicleta como medio de transporte bajo en emisiones para evitar aglomeraciones en el transporte público y así reducir la posibilidad de contagios<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Milán ha construido y ampliado veredas, reducido límites de velocidad y designado calles específicas como prioritarias para peatones y ciclistas<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</p>
<p>Algunos gobiernos nacionales y supranacionales también están poniendo la acción climática al centro de sus planes de recuperación. Corea del Sur, por ejemplo, pretende poner en marcha un “Nuevo Pacto Social Verde” (<i>Green New </i><i>Deal</i>) que incluiría la implementación de un impuesto de carbono, el término de financiamiento a proyectos nacionales e internacionales de combustibles fósiles<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, y aumentar las inversiones en energías renovables junto al desarrollo de planes de reconversión para los trabajadores posiblemente afectados por la transición a una economía baja en carbono.</p>
<p>La Unión Europea planea asignar 30% de su fondo de recuperación (€750 mil millones) y de su presupuesto a siete años (casi €1.1 trillón) a la acción climática<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>, además de generar “una ola de renovaciones” que implica el reacondicionamiento de edificios e infraestructura para hacerlos más modernos y sostenibles, y la instalación de un millón de estaciones de carga para vehículos eléctricos<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Adicionalmente, se aspira crear un millón de nuevos empleos verdes<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>. La Unión Africana busca que la expansión de las energías renovables sea una parte importante de su plan de recuperación<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>. Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford encuestó a 231 funcionarios de ministerios de finanzas y bancos centrales y a otros expertos económicos para conocer sus opiniones sobre actividades de recuperación<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>. La encuesta arrojó cinco acciones consideradas como las más deseables con respecto al clima, la eficiencia y el impacto económico. Éstas incluyen infraestructura física verde, el reacondicionamiento de edificios para hacerlos más eficientes, e investigación y desarrollo verdes<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>.</p>
<p>Muchos de los gobiernos que impulsan una recuperación resiliente al clima incluyen condiciones verdes en sus planes de apoyo a organizaciones y empresas. Así, por ejemplo, como parte de su nuevo programa de préstamos, <i>The</i> <i>Large</i> <i>Employer</i> <i>Emergency</i> <i>Financing</i> <i>Facility</i> (El Fondo de Financiamiento de Emergencia para Grandes Empleadores) del Gobierno Federal de Canadá ha solicitado a las empresas beneficiadas por el programa, la publicación de informes anuales sobre los riesgos y oportunidades que anticipan con respecto al clima<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>.</p>
<p>Austria y Francia incluyen criterios de sostenibilidad en su financiamiento para la recuperación de Austrian Airlines y <i>Air France-KLM</i>, respectivamente<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>. El gobierno francés requiere a <i>Air France </i>que termine con sus vuelos cortos que compiten con rutas de tren (ya que los trenes emiten menos gases de efecto invernadero), y que reduzca sus emisiones por pasajero al año 2050 en 50% en relación con 2005<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a>. Un enfoque que podría ayudar con la supervisión del progreso de estas acciones sería tener objetivos en intervalos de cinco y 10 años, como sugieren O&#8217;Callaghan y Hepburn (2020)<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15],</a><a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16].</a></p>
<p>Los esfuerzos de diversos gobiernos para abordar el cambio climático, a varios niveles, ofrecen lecciones que pueden ser valiosas para otros países. El gobierno de Chile podría incluir condiciones verdes en su apoyo a las empresas afectadas por la pandemia. Estas condiciones podrían incluir requisitos para reducir emisiones, reportar regularmente riesgos y oportunidades relacionados con el clima (como lo ha hecho el gobierno canadiense), implementar medidas de adaptación, terminar sus inversiones en combustibles fósiles, y reducir los efectos socioambientales negativos de sus proyectos. Además, hay decisiones que el gobierno podría tomar para apoyar directamente iniciativas de energías renovables y sostenibilidad, por ejemplo, el reacondicionamiento de los edificios y la infraestructura para mejorar la eficiencia energética, y la creación de estaciones de carga para los vehículos eléctricos, logrando así reducir la dependencia de combustibles fósiles y disminuir las emisiones de carbono.</p>
<p>El cambio climático influirá en la vulnerabilidad de las comunidades mundiales a los desastres. Cuando los países comiencen a reconstruir sus economías y sus ciudades después de esta pandemia, los gobiernos tendrán una oportunidad única de cambiar la trayectoria climática del mundo. Es crucial actuar ahora a fin de minimizar los riesgos futuros.</p>
<p>Descargar policy brief en <strong><a href="https://leycambioclimatico.cl/wp-content/uploads/2020/08/Policy-brief-OLCC-23-Recuperación-post-COVID-19.pdf">PDF AQUÍ</a></strong></p>
<p>Download <a href="https://leycambioclimatico.cl/wp-content/uploads/2020/09/Policy-brief-OLCC-23-Coronavirus-Recovery-Plan.pdf"><strong>ENGLISH VERSION</strong></a></p>
<h5><strong>Notas</strong></h5>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1] </a> Chow, Denise. 2020. “Carbon Emissions Dropped 17 Percent Globally amid Coronavirus.” NBC News, May 19, 2020. <a href="https://nbcnews.to/3lmk7aK">https://nbcnews.to/3lmk7aK</a><br />
<a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2] </a> “Climate Action Tracker UPDATE April 2020: A Government Roadmap for Addressing the Climate and Post COVID-19 Economic Crises.” n.d. The Climate Action Tracker (CAT) (supported by Climate Analytics and NewClimate Institute). <a href="https://bit.ly/34vaUXu">https://bit.ly/34vaUXu</a><br />
<a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3] </a> Irfan, Umair. 2020. “How South Korea, France, and Italy are Using the Covid-19 Response to Fight Climate Change.” Vox, June 8, 2020. <a href="https://bit.ly/34syvYS">https://bit.ly/34syvYS</a><br />
<a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4] </a> Laker, Laura. 2020. “Milan Announces Ambitious Scheme to Reduce Car Use after Lockdown.” The Guardian, April 21, 2020. <a href="https://bit.ly/2EzITDj">https://bit.ly/2EzITDj</a><br />
<a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5] </a> Irfan, Umair. 2020. “How South Korea, France, and Italy are Using the Covid-19 Response to Fight Climate Change.” Vox, June 8, 2020. <a href="https://bit.ly/34syvYS">https://bit.ly/34syvYS</a><br />
<a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6] </a> The Economist. 2020. “The EU’s Leaders Have Agreed on a €750bn Covid-19 Recovery Package,” July 21, 2020. <a href="https://econ.st/3htb9Wx">https://econ.st/3htb9Wx</a><br />
<a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7] </a> “Recovery Plan for Europe.” n.d. European Commission. Accessed June 29, 2020. <a href="https://bit.ly/2FY6uOH">https://bit.ly/2FY6uOH</a><br />
<a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8] </a> Ibid.<br />
<a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9] </a> “Climate Action Tracker UPDATE April 2020: A Government Roadmap for Addressing the Climate and Post COVID-19 Economic Crises.” n.d. The Climate Action Tracker (CAT) (supported by Climate Analytics and NewClimate Institute). <a href="https://bit.ly/34vaUXu">https://bit.ly/34vaUXu</a><br />
<a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10] </a> Hepburn, Cameron, Brian O’Callaghan, Nicholas Stern, Joseph Stiglitz, and Dimitri Zenghelis. 2020. “Will COVID-19 Fiscal Recovery Packages Accelerate or Retard Progress on Climate Change?” Oxford Review of Economic Policy, Working Paper No. 20-02, 36 (S1): 1–48.<br />
<a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11] </a> Ibid.<br />
<a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12] </a> Forrest, Maura. 2020. “Ottawa Seizes Covid-19 Opportunity to Require Climate Risk Reporting.” Politico, May 29, 2020. <a href="https://politi.co/2Ep8A9O">https://politi.co/2Ep8A9O</a><br />
<a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13] </a> Irfan, Umair. 2020. “How South Korea, France, and Italy are Using the Covid-19 Response to Fight Climate Change.” Vox, June 8, 2020. <a href="https://bit.ly/34syvYS">https://bit.ly/34syvYS</a><br />
<a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14] </a> Ibid.<br />
<a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15] </a> Hepburn, Cameron, Brian O’Callaghan, Nicholas Stern, Joseph Stiglitz, and Dimitri Zenghelis. 2020. “Will COVID-19 Fiscal Recovery Packages Accelerate or Retard Progress on Climate Change?” Oxford Review of Economic Policy, Working Paper No. 20-02, 36 (S1): 1–48.<br />
<a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16] </a> O’Callaghan, Brian, and Cameron Hepburn. 2020. “Why Airline Bailouts Are so Unpopular with Economists.” The Conversation, May 6, 2020. <a href="https://bit.ly/32qz8PP">https://bit.ly/32qz8PP</a></p>
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